Posteado por: Juventudes Carlistas | marzo 30, 2009

FEDERALISMO PARA CONVIVIR

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Hay quien cree que el tan traído y llevado Estado de las Autonomías puede confundirse con la tan deseada por nosotros solución federativa. Este Estado de las Autonomías propiciado por la mayoría de los partidos políticos tiene un origen centralista .

En la formación del Estado de las Autonomías se ha partido de la base de la existencia de un Estado Central, con plena autoridad sobre las diferentes regiones o nacionalidades.

Este Estado Central soberano va otorgando graciosamente atribuciones a las regiones o nacionalidades, pero reteniendo al mismo tiempo aquellas otras atribuciones que puedan dejarlo en su poder.

O sea, que el Estado de las Autonomías está formado por la voluntad de un ente de nivel superior, el propio Estado que va cediendo competencias a los entes de nivel inferior como comunidades regionales o nacionalidades.

Por muchas competencias que se otorguen a las diferentes comunidades o nacionalidades, incluso siendo de forma total, cosa que dudamos suceda algún día, es imposible que se pueda confundir el Estado de las Autonomías con una solución federativa.

Y es imposible confundir el Estado de las Autonomías con una solución federativa porque, como ya hemos visto, el Estado de las Autonomías nace por obra y gracia del propio Estado Central, y en cambio las soluciones federativas deben nacer por obra y gracia de los ciudadanos de las diferentes comunidades, naciones o nacionalidades que libre y democráticamente pacten su creación.

De ninguna de las maneras admitimos que la solución federativa pueda decidirse de arriba a abajo. Si así lo hiciéramos, estaríamos renegando del propio FEDERALISMO.

Las soluciones federativas se crean y conforman por el acuerdo libre y voluntario que hemos denominado PACTO. Y en este PACTO, libre y voluntario, es donde se especifican las competencias que las diferentes comunidades territoriales comprometen y otorgan al ente federativo.

Toda esta exposición no es, ni más ni menos, que la aplicación de uno de los principios fundamentales del FEDERALISMO, el que conocemos como principio de subsidiaridad.

Hasta aquí hemos visto la diferencia, mejor diríamos, el abismo existente entre un ente federativo y el Estado de las Autonomías.

Los que lanzan sus anatemas en contra del FEDERALISMO lo hacen por miedo de perder su poder, ya que éste quedaría enormemente repartido con amplia participación. Las fuerzas que ostentan el poder no consienten de ninguna manera en perderlo o reducirlo. Por ello su enemistad con los sistemas federativos.

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