Posteado por: Juventudes Carlistas | abril 25, 2009

Jornadas ideológicas del Partido Carlista de Navarra (mayo de 2002)

El pasado día 10, en el Colegio Mayor Larraona de Pamplona-Iruña, clausuramos las tres conferencias que tenían como fin explicar y debatir la natural evolución que se ha dado en nuestros casi bicentenarios postulados políticos de: Dios, Patria, Fueros y Rey, y también la equivalencia conceptual de su actual proyección, definida como: Federativismo, Socialismo y Autogestión.

Para los que no habéis podido asistir, nos permitimos haceros este resumen:

Introducción:

En primer lugar es necesario que seamos conscientes de la larga trayectoria de nuestra organización, en la que desde aquel 1833 representamos la octava generación carlista, y que extrapolada a lazos familiares supondría que el primer carlista resultaría ser para nosotros el tatarabuelo de nuestro tatarabuelo.

A esa distancia, no está de más el comprobar que nuestra marca genética básica, aunque enriquecida y evolucionada con los nuevos aportes, y adecuada a los nuevos desafíos, permanece científicamente identificable. Sabiendo que es, esa traza genética, y no necesariamente nuestros rasgos fisonómicos actuales, la que nos legitima respecto a esos orígenes.

1ª Charla:

Del Dios que constituía nuestro primer postulado, el sacerdote Jesús Lezaun, nos dijo, que tenemos que hablar poco, pues muy poco es lo que ciertamente sabemos ninguno de Él, pero que quienes a título personal nos declaramos o se declaran cristianos, así como las ideas que en Él dicen inspirarse, a lo que sí estamos obligados es a seguir el ejemplo de Su Hijo, el de nuestro hermano Jesucristo, que fue crucificado por quienes no pudieron entender que participando de la condición divina, condenara las riquezas desmedidas de unos pocos, identificándose con los pobres y los desvalidos, y que renunciando a cualquier tipo de imposición y de fuerza solo utilizara el verbo, la parábola, y el sacrificado ejemplo, para hacernos partícipes de su verdad, con la única excepción, no lo olvidemos, de aquellos latigazos contra quienes utilizaban el nombre y la casa, de su Padre, de Dios, para realizar sus negocios.

Charla:

En Olite, hablamos del Rey, que para nosotros, fue el pivote común, sobre el que los distintos Pueblos que formamos Las Españas, asentábamos nuestra solidaria convivencia, fundamentando su utilidad y servicio, en el previo y jurado compromiso de garantizar la soberanía de cada Pueblo que le reconocía como tal, y solo, mientras esto fuera así. Concepto de Rey, que para nosotros nada tiene que ver con un monarquismo nuclear, y menos aún, cortesano y absolutista. Pero tampoco, con la artificialidad e inoperancia que hoy exhibe quien nos fue impuesto por el dictador con el único fin de que sus herederos políticos, hoy instalados en el gobierno, continuaran, también después de su muerte, ejerciendo el control del estado. Sistema monárquico, que mientras teóricamente ejerce la máxima responsabilidad de promulgar las Leyes, a la vez y como si de un loco o un deficiente se tratara, resulta exento de la misma ante los tribunales.

En este tema, es necesario repetir una vez más, que en el último tercio del siglo pasado, el Pueblo carlista, entonces bajo la presidencia y liderazgo, de nuestro último Rey, Don Carlos Hugo de Borbón Parma, determinó democrática y mayoritariamente, defender que sean los Pueblos, los ciudadanos de Las Españas, quienes libremente decidan la forma de gobierno que deberá adoptar la solución federativa por la que luchamos. Todo ello al margen de que la dinastía legítima no haya renunciado ni a nuestra ideología, ni a ninguno de los Derechos históricos que originariamente la asisten; y, a la absoluta desvinculación orgánica que hoy se da entre esas dos distintas instituciones.

3ª charla:

El compañero José Ángel Pérez Nievas, abogado, y Secretario general en nuestra patria Navarra, del Partido Carlista de Euskal Herria – Eka, nos habló de nuestros inseparables lemas: Patria y Fueros, que, al contrario que para otros, se fundamentan en la soberanía de los Pueblos, de las Patrias, de las Españas, cuya -quasi- confederativa unión, tan grande hizo a esta nación de naciones, y tantos años de paz y colaboración solidaria y entusiasta, nos deparó en el pasado.

Empezó recordando los distintos valores que a través del tiempo se les han atribuido, y que mientras en la edad media tenían más que ver con la vinculación de cada persona, familia o villa con quien consideraban su Rey, y por tanto representante de Dios, y con la comunidad que le era leal, que, con un espacio geográfico o político, o con los pobladores que lo habitaban, poniendo como ejemplos: los gamboínos y oñacinos, agramonteses y beamonteses, Etc., que a través de sus familias, durante generaciones mantuvieron esas lealtades pero solo con quienes igualmente las compartían, y con su Dinastía y los distintos y contrarios intereses con que en cada momento se identificaba. Refiriendo en tal sentido que el mayor deshonor en aquella situación era la pérdida del favor real y que el caer en desgracia del Rey suponía el mayor daño moral al que nadie podía enfrentarse. El posterior reconocimiento de la soberanía en el Pueblo y no en el Rey, así como la pérdida del hasta entonces carácter sagrado de la monarquía, fue lo que dio lugar a esa nueva idea de patria y fueros, con la que los próximos, se fueron agrupando o continuaron haciéndolo alrededor de una misma cultura y de unas mismas tradiciones y libertades, que tuvieron como consecuencia, a veces, su identificación o delimitación a un mismo territorio, siendo este último, el que menos entidad poseía en ese sentimiento patrio.

Resumiendo, concluía que durante la 1ª guerra carlista en Navarra, el lema Fueros prácticamente no apareció, como lo acreditan las distintas banderas y sellos de nuestras unidades militares. Evidentemente, por que el Reino de Navarra era aun soberano y gozaba de la integridad foral, por cuya continuidad luchaba. Terminaba diciendo que Patria es un concepto de comunidad humana que comparte tradiciones y sentimientos de vecindad en lo cultural y en el ejercicio de sus libertades, y que en ese proceso uniformizador en que nos hemos visto sumidos , especialmente desde 1812, el estado ha intentado una vez tras otra fagocitarlo, confundiendo patria con estado y estado con patria.

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