Posteado por: Juventudes Carlistas | mayo 5, 2009

El Primer carlismo montañés: Aspectos sociales y localización geográfica.

Sánchez Gómez, M. A. El Primer carlismo montañés: Aspectos sociales y localización geográfica.

Tantín, Santander. 1985. 1ª ed. 16.9×25. 62pp. 1h. Rústica. Incluye facsímil del Boletín Oficial de Santander de 16 de diciembre de 1858

Inscrita dentro del panorama estatal, la desamortización llega a Cantabria algo tardíamente; Campoo fue uno de los focos importantes de desamortización regional que se realiza a lo largo del XIX.

El resultado no estuvo a la altura de las expectativas liberales.
En palabras de Fernández de Pinedo, la desamortización significó “la entrada de la tierra en el circuito comercial”, aunque ello no modificó la estructura de la propiedad ni produjo un mayor equilibrio social. Tampoco supuso una renovación sustancial de las explotaciones agrarias; se actuó, en ocasiones, con interés especulador y no se mejoró el rendimiento final de la tierra, al continuar con sus usos tradicionales.

Pequeños propietarios rurales y una pujante burguesía mercantil o protoindustrial (sobre todo harinera), económicamente fuertes, se vieron beneficiadas ampliando sus fincas (que en Campoo, pese a todo, adquieren modestas dimensiones) o buscando “invertir” en un eje tan favorable como el camino de Reinosa que unía Castilla con Santander. Por ello estos grupos se adhieren de alguna manera al movimiento liberal, propulsor de estas innovaciones, al prestar su apoyo político. En la desamortización de Madoz, se aprecia sin embargo, una mayor participación de labradores.

Por defecto, la desamortización perjudicó las condiciones de vida de pequeños campesinos y ganaderos que perdieron sus derechos sobre las fincas comunales privatizadas. El clero, en el blanco de las reformas, se vio muy afectado en sus propiedades patrimoniales; los municipios sobrevivieron a la medida y las conservaron en gran parte. Por ello no es de extrañar que entre el clero y las capas sociales desfavorecidas anidase un sentimiento conservador de autoprotección, que se tradujo en el reiterado apoyo que prestaron al carlismo.

Por otra parte, pese al abandono y declive de los edificios religiosos, los monasterios de nuestra comarca lo sufrieron tal sólo temporalmente y todavía hoy podemos disfrutarlos.

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