Posteado por: Juventudes Carlistas | julio 12, 2009

Los principios del federalismo carlista

El Carlismo, desde su nacimiento en 1833, ha proclamado con pertinaz insistencia su idea de devolver los fueros, libertades, franquicias y privilegios a los diferentes pueblos que constituyen las Españas pero, naturalmente, actualizándolos ya que una cosa que era útil en el siglo XVII posiblemente para hacerlo útil en el XIX, cuanto más en el XX, haría falta una transformación casi total.

El Federalismo no es ni más ni menos que la Autogestión territorial, una de las partes en que se subdivide la Autogestión Global. Ya sabemos que las otras dos partes son: la autogestión socio-económica y la autogestión política.

El Carlismo, sin renunciar a nada, se encuentra hoy al frente de aquellas fuerzas políticas que ven en el Federalismo la solución a alguno de los problemas actuales de nuestras Patrias (LAS ESPAÑAS), propugnando como requisito indispensable para la construcción de ese sistema federal, que se cumplan seis principios fundamentales e indispensables  a través de un PACTO ENTRE IGUALES de las diferentes Comunidades, Regiones o Nacionalidades que así lo deseen.

Esos principios fundamentales son los siguientes:

1°) Principio de Libertad e Igualdad, que hace referencia a la libertad que deben tener las Comunidades, Regiones o Nacionalidades para elegir su futuro (autodeterminación) y a la Igualdad de oportunidades para resolver sus propios problemas. Esa libertad de origen que tienen los pueblos jamás puede ser coartada por condicionamientos históricos, económicos, políticos, étnicos, etc.

2°) Principio de personalidad social y política.; Que es implícito con el anterior principio ya que, solamente al reconocerse la personalidad social y política de cada una de las diferentes Comunidades, Regiones o Nacionalidades, se puede hablar de la igualdad de oportunidades y de las Leyes internas o Constituciones propias, que deben darse independientemente, las diferentes partes que se quieren federar, sin intervención ajena alguna.

3°) Principio de subsidiaridad.;Este principio representa la libertad de cada Comunidad, Región o Nacionalidad, que se esté integrando en otra Comunidad Superior, para resolver sus propios asuntos sin ninguna injerencia por parte del nivel superior, más o menos inmediato.

4°) Principio de Solidaridad, que hace referencia a la solidaridad libre y voluntaria que pactan las diferentes Comunidades, Regiones o Nacionalidades. Sin haber realizado ese pacto (repetimos, libre y voluntario), nos encontraríamos dentro del marco de un sistema egocéntrico propio sólo del sistema liberal-capitalista, que se niega a cualquier sacrificio (verdadera solidaridad).

5°) Principio de autoridad democrática Pactada; Por este principio se crea una autoridad nueva a nivel superior, pactada y común a todas las Comunidades que se federen, que tendría por objeto principal la resolución de los problemas que no se resuelvan en los niveles inferiores, principalmente por interesar a dos o más Comunidades, Regiones o Nacionalidades.

6°) Principio de la creación de un Estado (federación) o Asociación de Estados (confederación), que no es más que la representación de la soberanía nacional. Así, el Poder federal naciente, sería como la expresión de la Sociedad, como una Comunidad de Comunidades.

Estos principios no son solamente aplicables entre Comunidades, Regiones y Nacionalidades, sino que también deben ser tenidos muy en cuenta en las relaciones entre los diferentes barrios de una misma ciudad, entre los municipios de una misma Comarca y entre Comarcas de una misma Comunidad y, naturalmente, entre cada una de esas y el máximo ente de esa misma Región o Nacionalidad.

El Carlismo no concibe la proclamación de un sistema federal, creado de arriba a abajo, por disposiciones emanadas de las más altas autoridades del Estado, por acuerdos tomados por un Parlamento en el que no participe el pueblo por diferentes cauces, o por cualquier potencia extranjera que se crea el Dios necesario en ese momento. El Carlismo concibe el Federalismo como la suma de las voluntades LIBRES Y SOBERANAS de las distintas Comunidades, Regiones o Nacionalidades que después de un proceso de Autodeterminación decidan Confederarse y libremente PACTEN esa Unión Confederal.

La libre decisión de confederarse, no puede ser, para permanecer todas las Comunidades, Regiones o Nacionalidades inmutables dentro del Pacto, para siempre, sino que cada determinado tiempo debe ser renovado por referéndum, porque puede ser que lo que aprobaron los padres en su día, no lo quieran ahora para sí los hijos o los nietos.

Nosotros, los carlistas, siempre hemos apostado por una España Federal o Confederal, como sucesora de la tradicional España Foral, por cuanto, ese sistema, recoge en su seno todas las esencias de los pueblos que forman la gran realidad de las Españas.

Las distintas Comunidades, Regiones o Nacionalidades deben redactar sus propias Constituciones internas, basadas (que no copiadas) de los fueros de los antiguos Reinos, Principados y Señoríos.

El carlismo jamás admitió el uniformismo constitucional del liberalismo, violador de las distintas constituciones históricas  de los pueblos de las Españas (los Fueros) y lo que jamás admitirá es la descentralización administrativa (hoy denominada Autonomía), porque lo que hoy llamamos «la España de las autonomías» es una falsa simulación de la verdadera tradición histórica española.

Por eso, saliendo al paso de los «autonomistas» por excelencia que, en su ignorancia, incluso dicen que lo que nos fue arrebatado por las armas, «lo hemos recuperado con creces por medio de los Estatutos de Autonomía»; les diremos que herir, despreciar o desconocer las antiguas Constituciones internas de los pueblos (los Fueros), es querer destruir las libertades a las que tienen derecho los pueblos  que configuran este país de países llamado España.

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