Posteado por: Juventudes Carlistas | julio 13, 2009

Angel Sagaseta de Ilurdoz , último síndico de la Diputación del Reino, fue destituido y desterrado a Valencia, escribe con respecto a la Ley de Confirmación de Fueros :

“La Ley de 25 de Octubre, inserta en la parte oficial de la Gaceta, dice en su articulo primero:”Se confirman los Fueros de las Provincias Vascongadas y Navarra, sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía”; y el segundo envuelve todavía otras modificaciones. La cláusula “sin perjuicio de la unidad constitucional” destruye la existencia de por sí, y como reino independiente de Navarra; destruye aquella monarquía y sus tres estados, y la convierte en mera provincia de otra.

Esto no es confirmar fueros, es destruirlos en uno de sus puntos cardinales. Muy útil podía ser a España la unidad constitucional de Navarra y que este reino fuera una mera provincia, aunque privilegiada, pero la utilidad no es lo mismo que la justicia… Si Navarra necesita reformas, si le conviene cambiar la constitución y establecer una nueva unión con la corona de Castilla, lo sabrán hacer sus Tres Estados, no hay otro medio justo, legítimo, estable y político.

El Reino de Navarra , legítimamente congregado, no ha autorizado a persona ni corporación alguna para que pueda variar sus fueros, no necesita que nadie, por autoridad propia, le introduzca mejoras aunque sean reales y efectivas, tiene derecho a gobernarse por sí, y tiene dadas pruebas inequívocas de que sabe adoptar las medidas que reclaman las luces del siglo…El reino de Navarra tiene derecho incuestionable a lo que es suyo, a su constitución y nadie puede, obrando con justicia quitárselo, disminuirlo o modificarlo, ni aún con el sobrescrito de MEJORAS”.

“No obstante la incorporación del Reino de Navarra, para que dicho reino quede de por sí, con la notable cláusula, que si en lo jurado, o en parte de ello lo contrario se hiciere, los tres Estados y pueblo de Navarra que sean tenidos de obedecer en aquello que contraviniere en alguna manera, antes todo ello sea nulo, y de ninguna eficacia y valor. Resulta, que el Reino de Navarra quedó como era, reino de por si; su unión á la Corona de Castilla fue unión eqüeprincipal. Por esta unión cada uno de los cuerpos unidos retiene inalterable su propia naturaleza y particular estado, no solo por lo respectivo al nombre, sino también en cuanto á las leyes, privilegios y todos los demás efectos, de manera que cada uno de los cuerpos unidos existe de por sí, no se mezcla con el otro, ni participa de su naturaleza; en cuanto á esta es lo mismo que si la unión no se hubiese verificado.

La unión eqüeprincipal produce tan solamente cierta comunidad, ó sociedad en lo respectivo al Rector ó Gefe; bajo cuya tutela ó administración viven diversos particulares ó comunidades. Dos sociedades unidas con unión eqüeprincipal son como dos distintos pupilos bajo un solo tutor, cada uno de los cuales conserva ilesos sus derechos, acciones y obligaciones, y los privilegios de su casa sin participar de los del otro”.

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